Papa_Valencia

¿Qué podemos recoger de la visita del papa?

Después de escuchar opiniones y leer algunos artículos de la prensa, de alguna prensa, el viaje del Papa a Valencia puede considerarse todo un éxito, un rotundo éxito, tanto de organización como de participación. Y eso teniendo en cuenta que se aconsejó no acudir a Valencia a más de los que materialmente cabían en la ciudad. Sin esa limitación, se hubiese quizá multiplicado la asistencia de fieles, calculada en un millón de personas.

El Papa ha demostrado ser un hombre de enorme cultura, de enorme inteligencia y de enorme experiencia. Con esas tres cargas de sabiduría, ha demostrado que ni él, ni como persona ni como representante de la Iglesia, es un hombre cerrado a la sociedad actual, ni la Iglesia es algo inmóvil que no sepa adaptarse, en lo adaptable, a la vida moderna, a los parámetros que marca la evolución social a lo largo de los siglos. Pero también el Papa ha dejado claro que la iglesia no puede renunciar a sus principios de fe y de ética; y que el buen camino del hombre, según la estimación católica, está en saber conjugar lo bueno de la tradición con la apertura a la actualidad y al futuro.

Por eso para el Papa la familia es una comunidad de generaciones, donde se enseñan y se aprenden unos valores, unas tradiciones ineludibles, una identificación, como constantes que dan continuidad a la evolución social.

Es más, Benedicto XVI aludió a la vieja tradición de la familia en las más antiguas culturas, en las culturas paganas y en las de religiones más modernas. La familia se ha mostrado, pues, como una forma primaria, digamos que natural y por natural primaria, de asociación; y como tal asociación, para una transmisión de valores y experiencias que se han ido enriqueciendo a lo largo de la historia y que se han ido puliendo con la inteligencia humana.

Por eso, por considerar a la familia como un pilar base de la sociedad, de nuestra sociedad, el Papa pidió a los poderes públicos que protejan estas sociedades de tradición y de transmisión de saberes, sentimientos y cultura.

Alguien ha querido ver en esta parte del discurso del Papa una súplica y una advertencia al actual Gobierno de España, que de una manera tan ladina como directamente interesada ha promovido y está promoviendo actitudes y realidades contrarias a la tradición familiar. Y decimos advertencia del Papa no como amenaza, que el Papa no ha venido a amenazar sino a enseñar, sino como un aviso de los derroteros que puede tomar una sociedad que se olvida de la familia, que la desprecia y la destruye, con todo su bagaje de valores.