El Boalo, Cerceda y Mataelpino. Una ambulancia de ida y vuelta

Bajo el titular «Una ambulancia de ida y vuelta» aparecido en Sierra Madrileña, se puede observar como continúa la problematica de Sanidad.

Vuelve la ambulancia de Manzanares a prestar servicio en El Boalo, Cerceda y Mataelpino.
Me han llegado muchísimos escritos de sus vecinos y yo verdaderamente algo tenía que hacer. Con la salud de las personas no se juega». Así se expresa la alcaldesa de Manzanares el Real tras haber decidido que la ambulancia privada que presta servicio en su municipio vuelva a prestar asistencia a la localidad vecina. Desde que se reanudara, la ambulancia ya ha prestado importantes servicios a la población de El Boalo, Cerceda y Mataelpino. Casos como el de hace una semana, cuando un niño sufrió la amputación de un dedo que, gracias a la rápida respuesta de la ambulancia, pudo serle reimplantado o el de un pequeño de dos años con una fiebre alarmante. En cualquier caso, los vecinos no piensan ceder en sus reivindicaciones por el hecho de que la ambulancia de Manzanares vuelva a atenderles, ya que consideran que sus impuestos deben asegurarles una asistencia eficiente y adecuada.

Un grupo de vecinos se siente engañado

Los vecinos de El Boalo, Cerceda y Mataelpino están siendo los grandes perjudicados por la polémica existente en torno al servicio de ambulancia. Hace 16 años que la ambulancia de Manzanares venía prestando esta asistencia, de carácter privado, hasta que el ejecutivo manzanariego decidiera suspenderlo ante la negativa del Ayuntamiento de El Boalo a compartir los gastos de mantenimiento. Se produce a partir de entonces una situación de inasistencia en el transporte sanitario que se tradujo en una movilización ciudadana para solicitar una solución urgente a Carmen Díaz, alcaldesa de estos núcleos urbanos. En repetidas ocasiones, Díaz comunicó el problema al viceconsejero de Asistencia e Infraestructuras Sanitarias, Arturo Canalda, sin obtener respuesta. En una de estas misivas, fechada el 25 de agosto de 2004, y a la que ha tenido acceso Sierra Madrileña, la alcaldesa asegura que «es imprescindible contar con dicha ambulancia. Máximo cuando los tiempos de tardanza en este municipio están superando ampliamente los treinta minutos del Plan de Emergencias 2004» añadiendo que «espero que entiendas mi preocupación por la crispación social que está creando este tema y creo que debemos intentar evitar que el asunto trascienda a los medios de comunicación». En otra carta, del 5 de noviembre de 2004, Canalda asegura que «tal y como quedamos en la reunión que mantuvimos el pasado 27 de octubre (…) te confirmo que, a partir de la próxima semana, se van a reforzar los servicios de transporte sanitario en tu municipio, con una ambulancia más». Sin embargo, esta promesa no convenció a muchos de los vecinos que, agrupados en torno a la asociación de Acción Vecinal para la Mejora Sanitaria, han mostrado su disgusto al sentirse engañados, tanto por la Administración local como por la regional. Concretamente, se considera que la promesa hecha fue sólo una argucia para desmovilizar a la población que había convocado una concentración en la Plaza del Ayuntamiento para el 14 de noviembre, ya que el transporte prometido consistía en el vehículo de atención rápida, con sede en Collado Villalba, y que hasta ahora, se ha trasladado habitualmente a esta zona. Una solución que, por otro lado, ha causado también malestar en Collado Villalba, al ver cómo se reduce el tiempo de respuesta de este servicio. En cualquier caso, la función establecida para un VIR es llegar cuanto antes a la zona indicada para proceder a estabilizar al paciente hasta que lleguen las ambulancias para proceder al transporte a un centro médico, si fuera necesario, no realizar el traslado por si mismo.

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