El Boalo-Cerceda-Mataelpino. Aquí, todo por triplicado

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Cualquier viaje puede ser fuente de aprendizaje. Basta, por ejemplo, con coger el autobús 724 en la plaza de Castilla para conocer algunas cosas. Una es que, por raro que parezca con estas temperaturas, el otoño está en pleno apogeo en la sierra madrileña. El amarillo, en todas sus tonalidades, el marrón y los tonos rojizos desplazan al verde en las copas de los árboles. La otra novedad para el visitante de ciudad es que, además de pasos de peatones, existen pasos de ganado señalizados, como el que hay pintado en la calzada, con sus rayas blancas, frente al imponente castillo de Manzanares el Real. Y otra cosa que sorprende es que, igual que existe en el misterio de la Santísima Trinidad, aquí hay tres pueblos distintos pero sólo uno verdadero.

Es el caso de la bella localidad serrana de El Boalo-Cerceda-Mataelpino. O, mejor dicho, de las tres localidades. Porque El Boalo, que así se llama el municipio (6.700 habitantes) oficialmente, está formado por tres pueblos, separados unos tres kilómetros entre ellos.

“Un solo ayuntamiento y equipaciones por triplicado”, explican en el Consistorio. Hay tres colegios, tres casas de la cultura, tres farmacias, tres consultorios médicos… Los gastos se triplican en una localidad que ha vivido y crecido con el apogeo de la construcción y ahora sufre también la crisis. Hay urbanizaciones desiertas y a medias, a la espera de tiempos mejores, y el paro se ha disparado. El sector servicios (hoteles y hostelería) es el que más empleos crea en el pueblo, rodeado de las montañas de la sierra madrileña, donde todavía es importante la ganadería y la cantería.

El asunto es “raro”, asumen los vecinos. Pero viene de largo, porque ya en el siglo XIX las tres localidades estaban unidas. En 1994 Cerceda y Mataelpino desaparecieron de las guías de teléfonos, lo que provocó las protestas de los lugareños. Porque, ¿cómo se llevan los vecinos de este pueblo tres en uno? “Algún pique hay”, es la respuesta más repetida, aunque sin contar mucho más. En el Ayuntamiento, cuentan, han de andar “con mucho cuidado” para repartir los servicios y contentar a todos. Algo que nunca se consigue. “Cerceda está mucho mejor porque la alcaldesa es de allí”, sueltan dos señoras al lado de la plaza de El Boalo, donde está el Ayuntamiento. “Nos tenemos que desplazar para cualquier papel y no es nada cómodo”, espeta otra vecina en Cerceda.

“Tres fiestas, tres gastos… ¡es que somos tres pueblos!”, resume Pilar Collado, que lleva 14 años viviendo en El Boalo. Y es que lo que también tienen por triplicado son las fiestas. En verano, tres celebraciones con sus toros, sus fuegos artificiales y sus verbenas. Y no acaba ahí la cosa: en enero El Boalo honra a San Sebastián; en febrero, por las Águedas, hay celebración en Cerceda… “Económicamente se tiene que notar, porque somos tres para repartir el pastel”, asume Pilar. Lo saben bien en el Ayuntamiento, donde no se plantearon unificar las fiestas (“es complicado tocar las tradiciones”) pero sí redujeron algo los costes acortando la duración de las fiestas. ¿Y una segregación en tres pueblos? Tampoco se lo plantean, ni creen que la Comunidad estuviera por la labor. En El Boalo-Cerceda-Mataelpino piensan en eso de que la unión hace la fuerza.

Apuntes de viaje

– El municipio de El Boalo está a 52 kilómetros al noroeste de Madrid, en la comarca del Guadarrama.

– Su población, de 6.700 habitantes, puede llegar a triplicarse los fines de semana o durante el verano.

– Varias líneas de autobús unen la localidad con la capital. Desde los intercambiadores de Moncloa (671, 672) y de Plaza de Castilla (724, 876).

– Este fin de semana, desde mañana viernes, organiza las Primeras Jornadas de Montaña. Tres días de actividades con el campeón de Europa de Carreras de Montaña, Raúl García Castán.

Madrid – 29/10/2009 El Pais

REPORTAJE de BEATRIZ JIMÉNEZ: SIN COCHE El Boalo-Cerceda-Mataelpino

Foto:Vista de Mataelpino

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