Fiestas de Santa Águeda, Mataelpino 2012

FIESTAS DE SANTA ÁGUEDA, MATAELPINO 2012

Sábado 4 de febrero
12,00 horas.- Animación infantil con el Grupo “Tempranitos”
Títeres y cantajuegos. Edificio administrativo de Mataelpino (0-6 años)
Juegos y animación. Plaza del pueblo (a partir de 7 años)

13,00 horas.- Exhibición de corta de troncos

14,00 horas.- Concurso de cocina: “Gallina en pepitoria”
Premio y trofeo para las ganadoras, regalo para todas las participantes. (Inscripciones de 13,00 a 14,00 h.)

17,00 horas.- Muestra de oficios tradicionales (alfarería, herraje…)

17,00 – 19,00 horas.- Árbol de fuego. Modelado participativo y quema.

Domingo 5 de febrero
12,00 horas.- Santa Misa y Procesión por las calles del pueblo

13,00 horas.- Baile vermut en la plaza del pueblo

¿Quien fue Santa Águeda?

Cuenta la tradición que una bella joven, Águeda fue martirizada en Catania durante la persecución de Decio.
Santa Águeda poseía todo lo que una joven suele desear: Una familia distinguida y belleza extraordinaria. Pero atesoraba mucho más, su fe en Jesucristo. Así lo demostró cuando el Senador Quinciano se aprovechó de la persecución del emperador Decio (250-253) contra los cristianos para intentar poseerla. Las propuestas del senador fueron resueltamente rechazadas por la joven virgen.
Quinciano no se dio por vencido y la entregó en manos de Afrodisia, una mujer malvada, con la idea de que esta la sedujera en las tentaciones del mundo. Pero sus malas artes se vieron fustigadas por la virtud y la fidelidad a Cristo que demostró Águeda. Quinciano entonces, poseído por la ira, torturó a la joven virgen cruelmente, hasta llegar a ordenar que se le cortaran los pechos. Es famosa la respuesta de Águeda: “Cruel tirano, ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?”. La santa fue consolada con una visión de San Pedro quién, milagrosamente, la sanó. Pero las torturas continuaron y su fin fué el martirio, siendo echada sobre carbones encendidos en Catania, Sicilia (Italia).
El Papa Símaco introdujo oficialmente su culto en Roma, y posteriormente su nombre en el canon romano. (Nuevo misal del Concilio Vaticano II)
A Santa Águeda se la suele representar con una palma en la mano derecha y la mano izquierda sostiene un plato con sus pechos.